Actualización realizada en FEBRERO del 2012
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UN AVANZADO DEL SHAOLIN NORTEÑO

Mantuvimos una charla con el Profesor más avanzados de la escuela en el estilo Shaolín, Gustavo Aja, quien está radicado en Madrid (España).

¿Te costó enseñar en España con costumbres tan distintas?

Las costumbres y valores de la sociedad aquí son algo diferentes a Argentina,
eso en un comienzo me decepcionó y tuve pensamientos negativos en cuanto a dar clases.
Con el tiempo fui entendiendo que en todas partes hay costumbres y valores diferentes pero que siempre hay personas que intentan buscar caminos que los ayuden a mejorar y descubrí que es importante
tener una escuela en Madrid porque ahora mismo hay un grupo de chicos y chicas que estando a 14000km trabajan en busca de los mismos ideales y técnicas que cualquier alumno busca en el kwon.

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¿Cómo regulas tu entrenamiento, y hacia dónde lo dirigís después de 25 años de práctica?

Me enseñaron que debo entrenar todo y así lo hago. En lo personal suelo cambiar la rutina de mi entrenamiento cada 3 meses más o menos y siempre lo consulto a Sifu para saber si voy bien encaminado. Lo que yo busco es llegar a hacer bien, que en algún momento de mi vida haya maestría en mis movimientos y que eso se refleje
en mi forma de vivir.
Cuando se comienza a enseñar, ¿cambia mucho uno, es decir de alumno a Instructor?

Creo que uno aprende mucho dando clases el corregir a otros, el enseñarles, a veces me aclara cosas a mí mismo y me di cuenta qué AGRADECIDO debo ser con la persona que me enseña a mí. A veces veo a alumnos de más de 20 años de práctica (de los cuales recuerdo cuando Sifu, ya un campeón en combate les enseñaba a tirar sus primeras patadas) que se manejan con mucha soberbia y en realidad han aprendido muy poco de Kung-Fu, pero observándolos descubrí que el ser Instructor puede tener algo negativo y es que al tener personas que nos siguen y confían en nosotros y si nosotros no tenemos las cosas claras nuestro ego nos puede hacer perder el camino y hacernos pensar que ocupamos un lugar que en realidad no tenemos.
Enseñar es un acto de profundo de amor al prójimo si se hace con el corazón y eso lo aprendo con el ejemplo de Sifu Quiroga.
Cuando dejaste de competir habiendo ganado tantos torneos, dentro y fuera del país, ¿sentiste un vacío, o nunca fue importante la competición?

Yo he sido competidor durante casi 10 años consecutivos, había una época que tenía competencias todos los fines de semana, eso me dió mucha experiencia que fue muy positiva para mi entrenamiento, pero siempre tuve claro que mi objetivo en cada torneo como competidor
era mostrar de la mejor manera que yo pudiera el kung-fu que me enseñaban, "era una cuestión de honor". Nunca viví la competencia como algo diferente a eso por ello nunca me interesó en sí competir ni sentí nada al dejar de hacerlo.
¿Qué pensás de los alumnos que un día toman la competencia como lo primordial de su entrenamiento?

Yo siempre tuve suerte y durante muchos años nunca perdí un torneo, era bastante joven y Sifu siempre me hacía una pregunta cada vez que terminaba
de competir y me resultaba extraño saber a dónde quería llegar Sifu con esa pregunta. Una vez hubo un torneo muy importante y perdí, me noquearon y al día siguiente voy a clases y Sifu me vuelve a preguntar lo que siempre preguntaba: "Y ahora que vas a hacer" y me di cuenta que la respuesta de siempre tenía un valor más profundo y mi respuesta volvió a ser: "seguir entrenando como cada día", allí tomé conciencia que mi Instructor quería dejarme claro que no era el torneo lo importante sino que lo más importante era el día después
"LA PRÁCTICA", que la competencia es sólo un momento donde gano o pierdo eso da igual porque basar mi entrenamiento en un torneo es un objetivo muy pobre, muy básico que pronto se evapora y no me queda más que un trozo de metal si gané o la decepción de haber entrenado por nada si perdí.
Vos como uno de los primeros alumnos de la Escuela , conociste al Maestro Chan Mi Wha, ¿qué impresión te dejó?

A nivel personal hubo muchas cosas que me asombraron de Sifu Chan, Él miraba a alguien y parecía que ya sabía todo de esa
persona, sólo verlo entrar al Kwon se sentía su presencia que se reflejaba en un rostro amable y sonriente, siempre que estaba de pie se lo veía con una postura relajada y con la columna muy derecha y atento a todo lo que estaba ocurriendo. Recuerdo una vez que vino a visitarnos, yo tendría 19 años y él apareció con su impecable traje marrón oscuro,mientras yo estaba formando delante de la clase y me estaba matando con las patadas, estaba nada más ni nada menos que el Maestro de Sifu y no podía fallar en nada, más sabiendo que el primero de la clase debía ser el ejemplo, pero luego me di cuenta que Sifu Chan estaba en el fondo con los alumnos más nuevos enseñándoles formas. Allí descubrí que un Maestro como Él no se iba a dejar impresionar porque pateara alto una patada y que siempre estaría dispuesto a enseñar con gran entusiasmo
a un alumno aunque fuera hoy su primera clase y él llevara 50 años entrenando. Él veía en una técnica más que una patada Él veía el significado, el contenido de todo eso en el practicante. Una persona extraordinaria quien sembró la semilla de esta Escuela que tenemos ahora.
 
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